¿Qué es el Veto? – Atribución del Poder Ejecutivo

No se pretende desde la siguiente nota, establecer una critica política a algunos de los Poderes Estatales, sino sólo explicar en manera sencilla, para el entendimiento de cualquier argentino, lo que es el “veto” como figura de las atribuciones del Poder Ejecutivo de la Nación”.

Existe en el consiente colectivo, la falsa realidad que el Poder Ejecutivo, tiene la última palabra en el proceso de formación y sanción de leyes. A esto se agrega una palabra que se ha puesto de moda, y es “veto”.
Todo esto motiva explicar, los alcances y efectos, que trae aparejado un proyecto de ley vetado.
En primer lugar, el paso simple y explicado por el art. 78 de nuestra Constitución Nacional, establece que la cámara que dio origen al Proyecto de Ley (sea Diputados o Senadores) llamada Cámara de Origen una vez que aprueba por mayoría simple, pasa a la siguiente cámara la cual se denomina Cámara Revisora, puede ser tanto la cámara de Diputados o Senadores dependiendo donde se originó el proyecto. Si la Cámara Revisora aprueba el proyecto, también por mayoría simple, pasa al Poder Ejecutivo “… para su examen; y si también obtiene su aprobación, la promulga como ley.” (Art. 78 in fine).
Lo dicho hasta aquí, explica el proceso simple, pero centrémonos en la última etapa de este proceso donde el Poder Ejecutivo, tiene facultades regladas (establecidas por la Constitución Nacional).
Por principio general, el proceso de formación y sanción de leyes, es atribución exclusiva e indelegable, del Poder Legislativo, y nuestra constitución lo hace explicito: “Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración o de emergencia pública…” (Art. 76 C.N.) (1)   y también explicitado en las facultades del Poder Ejecutivo al disponer: “El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insaneable, emitir disposiciones de carácter legislativo.” (Art. 99 inc. 3, 2° par.) lo cual deja establecido más que evidente que el Poder Ejecutivo, no interviene en absoluto en el debate legislativo ni aprobación o desaprobación de proyectos de ley.
La figura del Veto, es introducida a partir del art. 80 y el art. 83, donde dispone que un proyecto de ley (que ya fue aprobado por ambas cámaras), y en manos del Poder Ejecutivo en esta instancia, podrá vetar (rechazar) un proyecto “en todo” o “en sus partes”. Esto es, puede promulgar parte del proyecto de ley siempre y cuando esta parte tenga “autonomía normativa” (2) y si la parte aprobada “no altera el espíritu ni la unidad del proyecto sancionado por el Congreso”.
El veto parcial, entonces funciona bajo los dos requisitos expuestos anteriormente, pero ¿Qué sucede con la parte no vetada del proyecto de ley? Tanto el Proyecto de Ley sea vetado, total o parcialmente, los efectos son los mismos: “Desechado en el todo o en parte un proyecto por el Poder Ejecutivo, vuelve con sus objeciones a la Cámara de su origen…” (art. 83 CN) Al regresar el Proyecto de Ley a la Cámara de Origen, la cámara que originó el proyecto, discute nuevamente el proyecto (o la parte no vetada) y aprobada, insistiendo sin modificaciones, pasa nuevamente a la Cámara Revisora, y en esta instancia, si también aprueba, insiste con el proyecto, el Proyecto de Ley, se transforma en Ley de manera automática, solo pasa al Poder Ejecutivo nuevamente para su promulgación.
Es menester aclarar, que en estas instancias, el voto necesario ya no será mayoría simple, sino que se establece una mayoría especial, esto es, dos tercios de votos, en ambas cámaras.
Lo dicho hasta aquí, nos abre el panorama en lo siguiente, el “poder de veto” que el Poder Ejecutivo tiene por atribución de la Constitución Nacional, no es absoluto y mucho menos pone fin a un Proyecto de Ley, el proceso debe continuar ante esto, en la discusión por parte de la Cámara de Origen, luego en la Cámara Revisora, y reiterando, si ambas lo aprueban con mayoría de dos tercios de votos, “el proyecto es ley” (art. 83 CN) y el Poder Ejecutivo no tiene facultades para insistir con el veto, a lo cual solo puede remitirse a su promulgación.
A modo de conclusión, es falsa la creencia popular que una “ley vetada” (3) concluye el proceso de formación de leyes, a lo sumo es una intervención que el Poder Ejecutivo en sus facultades puede emitir, siendo este además “…responsable político de la administración general del país.” (Art. 99 inc. 1) pero de ningún modo, obstruye de manera absoluta, la formación de una ley.
Es aplicable aquí los principios republicanos y democráticos sobre los que se asienta nuestra nación, lo cual es voluntad del pueblo, directa, los actos que realiza la Cámara de Diputados, por otra parte es parte del principio federal, que también asume nuestro sistema de gobierno, que la voluntad de las provincias es representada por la Cámara de Senadores; de esta manera, el pueblo en su mayoría, y las provincias que componen la República Argentina, es representada por el Congreso Nacional más no por el Poder Ejecutivo, lo cual solo tiene a su orden los despachos administrativos, instruye lo necesario para la correcta ejecución de las leyes, las reglamenta, representa a la República Argentina en el extranjero, pero de ninguna manera se podrá entender que “…un ciudadano con el título de Presidente de la Nación Argentina” (art. 87 CN), un Poder del Estado conformado por una sola persona, podrá reemplazar la voluntad popular representada en los Diputados, y la voluntad de las provincias representada por el Senado.

Fuente: Constitución Nacional

Santiago M. Escobar

Abogado (UBA)

Notas:

[1] No entraremos en análisis sobre las facultades establecidas bajo la llamada ley de “emergencia pública” dictada durante el gobierno menemista.

[2] Otra dificultad interpretativa y operativa que contiene nuestra Constitución, a lo cual siempre trajo más problemas que explicaciones y soluciones.

[3] Término erróneo, ya que vetado sólo puede ser un Proyecto de Ley y no una Ley.

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